Saliendo de la Torre. El tiempo presente.

Hola, hoy me gustaría hablar de algo que nos trae locos: El tiempo.

El tiempo es un concepto mental, creado por el ser humano como una pauta más del “situarse” colectivo, en este caso para hacerlo temporalmente.

El común acuerdo del paso del tiempo, que incluso está objetivamente medido siguiendo factores externos como la duración de las horas, días y estaciones, basada en nuestra cultura occidental en el movimiento astral de la tierra con respecto al sol, es el llamado “kronos”, es un tiempo “de reloj”, con medidas estandarizadas.

Sin embargo, el paso del tiempo tiene una interpretación subjetiva, no todos tenemos la misma vivencia del paso de una hora, un mes, un año. Ni siquiera esta percepción personal es  estable  para  cada  uno  de  nosotros. Hay “horas largas”  y “horas cortas”, dependiendo del entorno o del estado organísmico, por ejemplo, si estamos en un lugar que nos guste especialmente como una playa pardisíaca,  o un balneario, o con una persona a la que amamos, en la mayoría de las ocasiones el tiempo pasará muy rápido.

Pero si hay una urgencia, algún familiar está enfermo y queremos ir inmediatamente a verlo, y el medio de transporte que vamos a coger tardará un par de horas en venir, estaremos agobiados y ese tiempo se nos hará eterno.

A esta percepción individual y subjetiva del tiempo es a lo que se llama “kairos”.

Nuestra percepción del tiempo se suele interpretar de forma lineal, siguiendo la secuencia “presente”, “pasado” y “futuro”.

Y es curioso ver que aunque nuestra ubicación física y de experiencia sólo puede ser y es en el presente, subjetiva y mentalmente es el tiempo en el que menos permanecemos.

Suelen llamarnos mucho más la atención momentos pasados, a veces teñidos de tristeza y nostalgia, de frustraciones, rencores y miedos, donde nos hemos quedado bloqueados y a los que volvemos una y otra vez.

También huimos hacia supuestos momentos futuros, idealizados como mejores y a los que nunca llegamos. O también temidos, a los que les dedicamos mucha preparación, olvidándonos de que no tenemos la seguridad ni la certeza de que llegaremos a vivirlos en la forma en la que pensamos.

¿Estás en el presente en este momento? ¿Cual es tu presente ahora? ¿De qué te estás dando cuenta? ¿De tus sensaciones físicas? ¿De los sonidos que te llegan? ¿Qué olores puedes percibir en este instante? ¿Con quien estás ahora si es que estás con alguien? ¿Qué sientes por él o por ella? ¿Qué estás experimentando?

Te invito a ver este pequeño video de Eckhart Tolle, autor de un libro muy interesante sobre el presente titulado “El poder del ahora”. Quizá te puedas dejar llevar por las afirmaciones de este autor.

Pero si no pudieras, date cuenta de que te estás interrumpiendo y yéndote a otro momento. Este es el principio de volver al presente, porque has sido consciente de “tu ida” y puedes profundizar en ella. Puedes preguntarte:

¿Para qué me he ido? ¿Qué necesito para sentir la necesidad de irme? ¿Estoy huyendo de algo? ¿Puedo permanecer consciente de este momento,en este momento?…

Fascinante ¿verdad? Es increible la amplitud del momento en el que tan pocas veces nos quedamos. Por eso, en Terapia Gestalt se trabaja en presente.

Desde mi presente te envío un abrazo.

Carmen

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4 respuestas a Saliendo de la Torre. El tiempo presente.

  1. Lara dijo:

    ¿Por qué tengo la sensación ahora de que acabo de llegar a este momento? Vamos, que no tengo ni idea de por donde andaba…
    ¡Gracias por el toque de atención!

  2. Montse dijo:

    Hola Carmen, yo me pregunto porqué es tan dificil y esforzado estar en el presente, estoy deacuerdo que es donde ocurren las cosas y se desarrolla nuestra vida… pero hay un imán que nos saca del aquí y ahora y sin darnos cuenta nos lleva al pasado, al futuro, a la ensoñación a cualquier parte.¿ Porqué cuesta tanto aquietar nuestra agitada mente?. Besos.

    • Carmen dijo:

      La mente no está se está quieta porque hay miles de emociones y deseos pendientes y nos entretiene de sentirlos. Es un buen ajuste que hicimos de pequeños cuando nos decían que teníamos que “estarnos quietecitos y no dar guerra”, entonces fantaseábamos y así aprendimos a irnos… Y ahora ya no sabemos volver. Tenemos que reeducarnos y crecer para poder estar en el aquí y ahora.
      Besos
      Carmen

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